pechos de invierno

la fiebre del querer toca mi centro

hoy desvarío y busco tu cuerpo

necesito el dulzor de tu boca

el calor de tu sexo

necesito la mirada desnuda

de tus pechos de invierno

perennes y firmes montañas

para escaparme del tiempo

desarma tu orgullo

y satisfaz mi deseo

de consumar en tu alma

mis ganas y anhelos

de ladear mi dolor

y desembocar en tus sueños

la obscenidad de mi carne

en el fulgor de tu cielo

entrégate porque yo lo quiero

despréndete de tus misterios

corrompe tus valores y fundamentos

y permite que profane tus pensamientos

LOS SECRETOS DE TU ALMA

Ven…

y sedúceme

con cada una de las frases

que siempre quisiste escuchar,

con tus manías y peculiaridades,

con tus sueños y esperanzas.

Ven y sedúceme

Con tus pequeñas grandes inseguridades

y sus fundamentos de papel,

con las fantasías de tu almohada,

con los anhelos de tu blúmer.

Sedúceme con tu luz,

pero también con tus tinieblas,

con la historia de tus labios,

con las memorias de tus manos,

con las idas y venidas,

con el amor y sus caídas.

En fin,

sedúceme con cada uno

de los secretos de tu alma.


EL AMOR DE NUESTRAS VIDAS

Solemos pensar que el amor de nuestras vidas existe, que aguarda en algún lugar, y debemos hallarlo si queremos alcanzar la verdadera felicidad. La realidad es que no… no existe, o por lo menos no lo hace hasta tomar la forma que delimitan nuestras manos.

El amor de la vida es forjado, como lo indica su nombre, durante días y noches, entre caídas y heridas, en el resurgir tras los tropiezos, en el transcurrir de nuestras vidas.


 

EL CICLO

Que rebosen mis noches en tu boca.

Recorre mis recónditos anhelos.

 

Ámame rápido, lento, eterno.

No te vayas todavía;

acaba lo iniciado.

 

Mátame alma, vida, tiempo.

Tómalo todo…

Mi nombre en tu vientre,

mi lengua a tus pies.

 

Iníciame, víveme, aniquílame;

mi ciclo estará completo.